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Ludopatía; “Adicciones sin azar”

Cuando escuchamos el término ludopatía puede ser que no estemos muy familiarizados con este, ya que es el término clínico para la adicción al juego o también conocido como jugador patológico. La relación entre el juego y la adicción existen desde tiempo atrás no surge meramente de un constructo moderno, el término “Adicto” proviene del latín  “Addictus” término empleado en el derecho Romano para designar a los esclavos por deudas. Hoy día se considera que hay muchos elementos comunes que comparte la Ludopatía con el resto de las adicciones y algunos autores consideran que al juego como un modelos sin tóxico, que es capaz de producir excitación y escape (Dickerson, 1989, Lesieur y Rosenthal, 1991).

Tal como se suscita con otras acciones, la Ludopatía persiste sus conductas en todos los aspectos de la vida del afectado a pesar de las consecuencias negativas y los conflictos que pueda ocasionar.

El juego patológico fue reconocido oficialmente en el año 1980 cuando la Sociedad Americana de Psiquiatría (APA en inglés) lo incluyó por primera vez como trastorno en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su tercera edición (DSM-III), de acuerdo con el DSM-IV, sólo cuando el juego se da de forma independiente de otros trastornos impulsivos, del pensamiento o del estado de ánimo, se considera una patología, y para poder recibir un diagnóstico, el individuo debe cumplir al menos tres de los siguientes síntomas:     

 

  • Preocupación. El sujeto tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.
  • Como en el caso de la tolerancia a las drogas, el sujeto requiere apuestas mayores o más frecuentes para experimentar la misma emoción.
  • Inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o reducir el juego.
  • Evasión. El sujeto juega para mejorar de su estado de ánimo o evadirse de los problemas.
  • El sujeto intenta recuperar las pérdidas del juego con más juego.
  • El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego mintiendo a su familia, amigos o terapeutas.
  • Pérdida del control. La persona ha intentado sin éxito reducir el juego.
  • Actos ilegales. La persona ha violado la ley para obtener dinero para el juego o recuperar las pérdidas.
  • Arriesgar relaciones significativas. La persona continúa jugando a pesar de que ello suponga arriesgar o perder una relación, empleo u otra oportunidad significativa.
  • Recurso a ajenos. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para obtener asistencia financiera como consecuencia del juego.

Existen elementos adicionales que pueden dar pie a padecer esta patología, situaciones propiamente vinculadas con la vida y el crecimiento de los individuos, cada una de ellas es variada y única así como lo es cada persona,  por ello siempre recomendamos para poder determinar o detectar este tipo u otros trastornos acudir con un especialista.

Es por ello que en NEJE BINOI contamos con especialistas dedicados y tratamientos personalizados. Te invitamos a conocer y consultar cualquier duda que tengas.

 

 

 

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